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El trabajo del editor

Cada vez que tenemos que explicar la importancia de aplicar una corrección ortotipográfica, gramatical y de estilo a todo libro antes de su publicación, recibimos respuestas tales como: «¡Ah!, ¿y los procesadores de textos no tienen esa función incorporada?» o, «Sí, está bien, entonces, ¡los escritores no saben escribir bien!» En realidad, la ayuda proporcionada por las funcionalidades incorporadas en los procesadores de texto no toman en cuenta el contexto de la palabra, y por otra parte, los escritores son humanos y no están exentos de cometer errores.

De igual forma, suele suceder que muchos autores se resisten a someter sus textos a una corrección, llegando a comentar que lo consideran un gasto innecesario, que mejor le dicen a un amigo que le «eche un ojito para que no se le escape ningún error ortográfico y ya», pero se les olvida que su reputación como autor está en juego, en caso de tener entre sus lectores a personas exigentes con los recursos gramaticales, independientemente del excelente contenido del libro.

Por supuesto, existe un grupo de autores que se muestra encantado de que existan seres dispuestos a asumir encargos de esa naturaleza, porque aunque están en capacidad de desarrollar un contenido valioso, muchas veces se enfrentan con la dificultad de plasmar sus ideas de la manera adecuada, o bien, reconocen que su ortografía y gramática no son las mejores.

Aunque la labor del corrector se ha asociado con los recursos literarios, en realidad, todo tipo de documento requiere una lectura crítica: novelas, ensayos, material de apoyo de cursos, anuncios publicitarios, artículos y publicaciones para internet y redes sociales, entre otros.

Toda producción de un libro requiere una corrección de la mano de profesionales, ya que, por muy experimentado que sea el autor, no necesariamente lo sabe todo sobre ortografía y gramática, se reconoce que todos nos podemos equivocar y además, cuando se ha escrito un texto y el autor lo ha mirado varias veces, no logra detectar los errores, por lo que son necesarios ojos entrenados para detectar cualquier inconsistencia.

Es importante saber que la corrección de un texto no consiste únicamente en eliminar erratas y errores ortográficos. La corrección es un oficio que requiere un amplio conocimiento del idioma y la pericia para encontrar dilemas en el texto y presentar soluciones adecuadas, dependiendo del contexto. Asimismo, entre sus aportes al enriquecimiento del texto se encuentran: aumentar la riqueza y diversidad léxica, subsanar errores de sintaxis, modificar la puntuación para que resulte más fácil de leer y comprender, aplicar recursos tipográficos, unificar criterios de cualquier tipo que se hayan adoptado, entre otros aspectos.

Es relevante destacar que el trabajo del corrector no comprende la redacción íntegra del texto, la reescritura de lo que se ha escrito, la organización de las ideas, la verificación de datos incluidos dentro del texto, la modificación del estilo del autor o el análisis de la coherencia del escrito. Tampoco, debe argumentar cada una de sus recomendaciones, ni explicar los fundamentos teóricos de los cambios que propone.

No dejes que el éxito de tu libro se opaque por ahorrarte el dinero de la corrección ortotipográfica.

¿Tienes un borrador de tu libro terminado y lo quieres someter al proceso de edición? Nosotros te podemos ayudar. Escríbenos y te apoyaremos con toda nuestra experiencia.

 

Gerlys Velásquez y equipo Bienetre