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Nunca es tarde para comenzar a escribir

Todos tenemos una lista de cosas que queremos hacer antes de cumplir los 30. Terminar una carrera, comprar una casa, casarse y tener hijos, figuran entre ellas. Aunque hay quienes, valiéndose de una conocida frase de José Martí, que reza “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”, le ponen también una edad máxima para cumplir estas tres acciones.

Lo cierto es que, particularmente, después de tener un hijo o escribir un libro, la vida apenas comienza. Inicia una nueva aventura en la cual somos responsables del producto de esa germinación de nuestro interior: la gestación de un ser humano o de una idea transformada en libro.

En este mismo orden de ideas, muchas personas prolongan la llegada de su primogénito con el fin de tener más experiencia al momento de su nacimiento y poder brindarle un mayor apoyo para su desarrollo. Esa misma premisa se podría aplicar a la escritura de un primer libro.

Quizá desde hace tiempo tienes formada la idea del contenido de un libro, pero a la vez piensas que ya eres demasiado viejo para comenzar. Si es tu caso, quiero decirte que jamás es tarde para cristalizar los sueños que nos permiten poner al servicio de la humanidad algo que les podría beneficiar de alguna manera.

Todos tenemos algo que contar o enseñar y llevarnos a la tumba ese contenido, podría ser considerado un acto de egoísmo. Contrario a ello, las letras escritas desde la experiencia siempre resultan atractivas para las personas curiosas, que no solo juzgan a un libro por su portada, sino que se dedican a conocer un poco más sobre su autor, sintiendo confianza en su experiencia para acoger con más confianza sus relatos. 

No es común que los jóvenes autores duden de su corta edad para exponer al mundo sus palabras, porque la misma juventud les aparta del miedo y los mantiene firmes en el concepto de que “hay que aprovechar el tiempo”. Lo mismo debería ser válido para quienes deseen convertirse en autores y se sienten demasiado viejos para ello.

Además, si bien los autores jóvenes imprimen frescura a sus escritos, los autores maduros pueden escribir con maestría.

La historia nos ha mostrado muchas personalidades que iniciaron su carrera como escritores a una edad avanzada, lo cual nunca fue un obstáculo para alcanzar el éxito. A continuación, quiero resaltar algunos de ellos:

 

Isabel Allende

Esta escritora chilena, nacida en 1942, es una de las autoras más leídas del mundo con más de 75 millones de libros vendidos. No obstante, fue a los 40 años de edad cuando ganó gran reconocimiento mundial con la publicación de su primera novela La Casa de los Espíritus, obra que 11 años después recibió un poderoso impulso internacional gracias a la adaptación cinematográfica de la misma. 

A partir de esa novela, Isabel ha escrito más de 25 obras, que han sido traducidas a más de 42 idiomas, obteniendo innumerables premios y distinciones del mundo de la literatura.

Manuel Salvador Gautier Castillón

Arquitecto y escritor dominicano, nacido en 1930, inició su obra literaria a los 63 años, cuando publicó la tetralogía Tiempo para héroes, con las novelas El atrevimiento, Pormenores del exilio, La convergencia y Monte adentro.

A partir de allí, se convirtió en un autor consagrado y el encanto de sus obras le valió importantes premios en reconocimiento a su gran trabajo.

José Saramago

Este escritor portugués nacido en 1922, comenzó a publicar con gran aceptación alrededor de los 60 años. Aunque había publicado su primera obra en 1947, sin éxito alguno, fue a partir de 1980, con su novela Levantado do châo, cuando encontró su voz propia y también su prestigio como autor. A partir de entonces no dejó de publicar. Sus obras le permitieron obtener el Premio Nobel de Literatura en 1988.

Daniel Defoe

Nacido en 1660 y considerado uno de los padres de la literatura inglesa, escribió y publicó su primera novela Robinson Crusoe, a los 59 años, luego de ejercer variadas ocupaciones como comerciante, recaudador de impuestos, espía, activista, entre otros.

 

Puedes notar que estas grandes personalidades alcanzaron su despegue literario en su madurez, lo que no les impidió convertirse en aclamados escritores y merecedores de una gran popularidad.

Así que el talento y la inspiración no tienen edad. Siempre que estés dispuesto a esforzarte lo suficiente y a dedicarte a alcanzar tus sueños, la edad no es lo más importante.

Nunca es tarde para empezar a escribir. Solo debes comenzar a hacerlo.

Y si sientes que necesitas apoyo en tu camino de autor, estaría encantada de acompañarte a través de cualquiera de los programas que he diseñado para ti. Comunícate aquí con uno de nuestros representantes y pregunta para saber cuál es el que mejor se adapta a ti

 

Keila González Báez